“El mejor negocios en el mundo es el negocio petrolero bien administrado. Y el segundo negocio mejor del mundo es el negocio petrolero mal administrado”. La frase se le atribuye a Nelson Rockefeller, un veterano empresario y político del capitalismo salvaje. Y en nuestro país calza a la perfección. Lamentablemente, en su segunda acepción. Con casi una década al frente de Pdvsa y del Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo, Rafael Darío Ramírez Carreño, ingeniero mecánico y político (más político que ingeniero), no ha dado pie con bola.
Por ejemplo:
