Venezuela es un país sui generis. Qué mayores particularidades que tener un ingeniero eléctrico como ministro de Finanzas y un abogado como ministro de Energía Eléctrica. En ambos casos, el país va en picada. No obstante, punto y aparte merece en este momento la gestión de Jorge Giordani, quien anuncia, junto al presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes (ah, por cierto, profesor de matemáticas), la repatriación de las 211 toneladas de oro que Venezuela mantiene en custodia en instituciones financieras del exterior, las cuales están valoradas en unos 12.300 millones de dólares. La llamada nacionalización del oro tiene visos de convertirse en el negocio dorado del socialismo del siglo XXI. Veamos el porqué:
Tener oro en Venezuela no es funcional. Las reservas en oro estuvieron en el BCV hasta mediados de los años 80. La razón de enviarlas al exterior era la de poder girar obligaciones contra esas reservas que están debidamente certificadas por terceros. Sin embargo, siempre quedará en el limbo cuántas toneladas de oro salieron del BCV en aquellos años y cuántas finalmente llegaron a las bóvedas custodias en el exterior. Ahora la historia se repite al revés. Si bien la banca custodia deberá certificar detalladamente hasta el último gramo de oro que entregue a los responsables de repatriarlo, ¿cómo sabremos los venezolanos cuántos kilitos de oro llegaran finalmente a Carmelitas?
